viernes 13 de febrero de 2009

Gov't Mule: Life Before Insanity (2000)

Es dificil elegir el que consideras el mejor disco (o el que más te gusta; ambos conceptos no tienen porqué ir necesariamente cogidos de la mano), cuando estás hablando de uno de esos grupos que te tocan muy dentro, ya sabeis ... de los imprescindibles.

Hablar de Gov't Mule es hablar de un grupo que lo significa casi todo para mí en el panorama actual (o como diría un amigo mío, "el grupo que más en forma está actualmente"), y de ahí la dificultad en elegir el disco a comentar.

Life Before Insanity no es ni el primer disco de los Mule que oí, ni el primero que me compré, ni el primero del que tuve conocimiento, ni el que más oigo y, quizás, ni siquiera el que más me gusta ... pero creo sinceramente que se merece estar aquí por muchos motivos.

Para empezar es el disco que cierra una era (fue el último que grabara el bajista original, Allen Woody, antes de morir).

Es un disco más aperturista que los anteriores; allí donde el primero y homónimo era un disco de blues-rock muy crudo, muy orientado al concepto de Jam Band, tocado por un power trio tal y como se entienden éstos, sin partes dobladas ni overdubs, y en Dose se veía un trabajo mucho más experimental y con mayor número de matices, en éste se aprecian temas (a pesar de que la expresión "éxito comercial" no entra dentro del vocabulario de la Mula) algo más asequibles, más abordables por el público "mainstream".

Además y si lo anterior no fuese suficiente, éste disco está plagado de varias piezas que, aún siendo inéditas, los fans ya llevaban tiempo escuchando en los conciertos del grupo desde hacía mucho tiempo.

Wandering Child es precisamente uno de los ejemplos más claros, éste tema (poderoso y con una dinámica especialmente marcada por la línea de bajo y un tempo algo enrevesado) ya abría multitud de shows, en una versión idéntica a ésta.

El disco sigue con la canción que da titulo al álbum, te deja ver en ella ciertos tintes épicos ... ¿la mandolina quizás? ... tremenda en cualquier caso, tanto como Bad Little Doggie, que con su armónica (made in Hook Herrera) y su riff sureño parece un declarado homenaje a los barbudos de Texas.

Lay Your Burden Down es una de las mejores composiciones de los Mule, y es que la combinación de las voces de Warren y Ben Harper encajan como un guante en la canción, haciendo que el tremendo riff de guitarra -marca de la casa-, el omnipresente bajo de Woody y los sincronizados golpes de Matt Abts trabajen en un segundo plano por y para el grandísimo trabajo vocal con el que se nos obsequia ... grandísimo tema donde los haya.

Fallen Down, con esas letras sobre perdedores que tan bien se le dan a Warren, compone una bellísima canción de esas a las que me refería como más asumibles por el gran público y que sin embargo, lleva en sus genes las mismas características con las que los Mule gestan sus temas.

Luego llegan dos temas, como son World Gone Wild y Tastes Like Wine que siendo tremendas piezas, palidecen ante lo que viene ... y es que I Think You Know What I Mean es de lo mejor que mis orejas han tenido el gusto de escuchar. El slide de Haynes suena mejor que nunca, su actitud e intención al cantar la estrofa es lo más macarra que le he oído nunca ... te dan ganas de ponerte el sombrero texano y salir a cabalgar hacia el sol poniente.

Tras disfrutar de Far Away y No Need To Suffer (dos piezas que casi nunca incluyen en sus directos y deberían hacerlo), terminamos el álbum con una de las canciones más bonitas que ha debido componer Warren (y eso es decir mucho teniendo en cuenta el desmesurado talento del que hace gala éste hombre) ... solo él, una guitarra, una letra tan pesimista como preciosista y una canción -In My Life- que te hace pensar en la cantidad de joyas esperando a ser descubiertas.

Y por fín, cuando crees que has terminado de degustar semejante disco, te fijas que en el display del reproductor los segundos siguen aumentando aunque no distingues sonido alguno y en eso los Gov't Mule se descuelgan con una potentísima versión del If I Had Possesion Over Judgement Day, con una base rítmica sonando desesperada, muy cruda y totalmente desnuda ... a degüello. Haynes ataca la pieza con un slide salvaje, como si le fuese la vida en ello, y con su voz tamizada microfónicamente.

Oyendo ésta versión te das cuenta que no hacen falta instrumentos mega-distorsionados, voces de ultratumba y demás parafernalia para sonar duros y sólidos como rocas ... solo hace falta creer en lo que tocas, tener confianza plena en tu banda, tocar con actitud y qué cojones ... saber que eres, hoy por hoy, el mejor grupo de rock de éste puto planeta.

miércoles 4 de febrero de 2009

Ozzy Osbourne: Blizzard Of Ozz (1980)

Muchos podrían pensar que una entrada de Ozzy Osbourne, cuando aún no me he dignado a comentar uno solo de los (grandísimos) primeros discos de Black Sabbath, pudiese resultar poco menos que una boutade ... pero no es menos cierto que en ninguna formación de los Sabbath militó (con todos los respetos para Tony Iommi) un chaval llamado Randall William Rhoads.

Corría el año 1979 cuando Ozzy, recién despedido debido a sus adicciones, que acababa de divorciarse de su primera esposa y que estaba en medio de una depresión, se dejó aconsejar por la que, a la sazón sería su segunda esposa, para retomar su carrera musical.

Se puso manos a la obra, reclutando para ello a Lee Kerslake, Bob Daisley y Randy Rhoads, todo ellos músicos ya curtidos en las filas de grupos como Uriah Heep, Rainbow o Quiet Riot; dicen las malas lenguas que a Randy le costó unos breves instantes convencer a Ozzy, el cual ya tenía media decisión tomada por el hecho de que antes de empezar la prueba, el joven guitarrista fue uno de los pocos, sino el único ... ¡que se entretuvo a afinar la guitarra!.

Lo que surgió de la formación resultante fue una verdadera "80's Metal Masterpiece", redonda y completa, un verdadero saco embrionario a partir del cual se definiría en gran medida cómo se iba a tocar rock en la siguiente década.

Y es que muy a menudo se cita a Eddie Van Halen y sus dos primeros discos como las obras y el hombre que definirían un género y una manera de tocar la guitarra pero, aún disfrutando también de cierto reconocimiento en ese sentido, los discos que Randy grabó con Ozzy no gozan de todo el que debieran.

Y es que allí donde Eddie tiraba de virtuosismo (que lo tenía), de sus trucos y de sus fuegos artificiales al más puro estilo "guitar slinger", Randy construía unos entramados asentados en una técnica impecable y pulidísima, técnica que le dió su sólida formación clásica y que, a mi parecer, es clave para entender el metal que vendría en años posteriores, muy influenciado por el neo-clasicismo ... pero ésto solo son apreciaciones personales.

El hecho es que canciones como Goodbye To Romance, Revelation (Mother Earth) y por supuesto, la deliciosa Dee, disfrutan de cierto regusto "académico" pero sin olvidar que estamos hablando de música rock, y eso lo deja bien a las claras piezas como Steal Away (The Night) -una de mis preferidas-, I Don't Know y las grandísimas Crazy Train y Mr. Crowley, en las que el guitarrista se luce (y de qué forma) con unos riffs y unos solos antológicos ... ¡oro puro!.

No mucho más que decir; muchos consideran la segunda obra, Diary Of A Madman, aún más capital y clásica (ciertamente, el trabajo a las guitarras es más elaborado y complejo que en éste disco), pero personalmente me quedo con la impresión que me produjo oir éste disco la primera vez ... sobre todo porque, a priori y por género y época, no tenía todas las de ganar conmigo precisamente.

Como siempre, si no lo habéis oído, haceos un favor.

domingo 1 de febrero de 2009

Perdón A Todos


Es curioso, pero cuando escribí el anterior post para agradecer a la gente la acogida de éste, vuestro blog, no pensé que el siguiente lo escribiría meses después y que fuera para disculparme.

Durante éste tiempo, han pasado cosas en mi vida que me han dificultado enormemente poder postear ... algún viaje, una carga de trabajo considerable, una novia a la que se le rompió el portátil y durante un tiempo tuvo que apañárselas con el mío y -porqué no decirlo- mi natural inclinación a tocarme la flor todo lo que puedo y más.

Pero lo que más me duele no es tanto haber dejado de lado el blog, como no haber podido meterme en los de aquellos que, entrada tras entrada, comentábais y enriquecíais con vuestra presencia éste sitio.

Por ello, pediros mis más sinceras disculpas, prometiéndo además que en breve volveré a participar y a estar con vosotros.

Por último, os dejo con un tema que lleva ya mucho tiempo acompañándome y con un músico (invitado en ésta ocasión) que para mí, hoy por hoy, lo significa casi todo en el panorama musical actual ... disfrutadlo.

sábado 15 de noviembre de 2008

Gracias A Todos

No quiero enrollarme mucho, porque al final me pondré sentimental ... pero en éstos meses de andadura quería daros las gracias a todos, de veras.

Venturetto, Pipe, Selva, Rockland, Cavaliere, SammyTylerose, Alvaro, PaulaMule, Aitor Fuckin’ Perry, Supernova1994, Bea, JaviStone, RockTube, Marc Monje, Malasombra, Toni, Fatima, Jim Garry, Tripolar, Marc, KingMatt, Blue Monday, Uno que llega.


domingo 9 de noviembre de 2008

The Jimi Hendrix Experience: Electric Ladyland (1968)

Hubo un antes y un después tras la irrupción de James Marshall Hendrix en la escena musical; así de claro.

La manera en que Hendrix extrapoló el lenguaje de la guitarra eléctrica a terrenos hasta entonces desconocidos, cómo erigió arquitecturas sonoras impensables en la época, para lo cual mezclaba -de una manera inédita- blues, rock 'n' roll, funk, pop, rhythm and blues ... etc, todo ello en una especie de alquimia brindada por el visionario uso que daba a efectos tales como el feedback, el trémolo, el wha-wha ...

... todo eso hace que, al menos a mi entender, no se conciba la música contemporánea sin echar un vistazo al legado que Jimmy dejó en el intervalo de tiempo que va desde 1967 (año en el que publicó su Are You Experienced?) hasta su muerte, acaecida en 1970.

Hablar del Electric Ladyland supone hablar de muchísimas cosas; estamos ante un disco al cual se le considera invariablemente como pieza clave en la música -sea quien sea el que elabora la lista- y es que todo lo relacionado con éste disco adquiere dimensiones magnificas.

Como ya pasara en la concepción de su anterior obra Axis: Bold As Love, la manera en que el músico concebía su obra iba a entrañar más de una dificultad, tanto para él como para el resto de su equipo. Y es que las primeras obras de Hendrix habían estado muy marcadas por la personalidad de Chas Chandler (ex-bajista de los Animals, productor y la persona que lo llevó a Londres para lanzarle a la historia), y eso significaban temas cortos, 4 o 5 minutos máximo, sesiones de grabación no muy largas, a las cuales había que acudir con las ideas muy claras.

Pero lo que Jimmy tenía en la cabeza cuando iniciaron las sesiones de grabación del nuevo disco no tenía nada que ver con ello, convirtiéndose en tónica las largas sesiones de grabación, donde se intercalaban piezas breves con largas jam sessions, en las que se sabía donde se empezaba, pero no hacia donde se iba, y todo ello aderezado con un continuo desfile de artistas tales como Brian Jones, Stevie Winwood, Al Kooper, Jack Cassidy o Buddy Miles entre otros.

Por si todo ésto no fuese suficiente, el desmesurado perfeccionismo de Hendrix y lo errático de su actitud (aliñado con buenos surtidos de sustancias ilegales), hizo no solo abandonar a Chas, sino que las relaciones con su bajista Noel Redding se deterioraron de manera ya irremediable.

Pero si alguna vez hemos de creer en eso de que el fín justifica los medios, es en éste caso.

Tras la introducción y el Have You Ever Been (To Electric Ladyland) (pieza que siempre he entendido muy popera), Hendrix nos deleita con obras absolutas como Crosstown Traffic, Little Miss Strange, Long Hot Summer Night, Gypsy Eyes ... etc. Luego se deja caer con una de esas delicias con sabor jazzy titulada Rainy Day, Dream Away o con piezas ácidas y psicodélicas como Burning Of The Midnight Lamp ... todas ellas con el regusto de blues y rock que te deja cualquier canción de Jimmy.

Solo con éstas canciones, éste álbum ya debería contarse entre las grandes obras de la historia de la música reciente, pero es que ésto no ha hecho más que empezar.

Intercaladas con las canciones antes mencionadas, se encuentran otras que demuestran la verdadera dimensión del genio de Seattle; Voodoo Chile es una enorme jam de 15 minutos que nos muestra a un grupo de músicos en un estado de forma y compenetración impresionante ... un bluesazo imprescindible que nos lleva desde unas texturas oscuras, densas y lentas, caracterizadas por esos riffs y fraseos que siguen siendo materia obligada para todo el que quiera tocar como hay que tocar, hasta un agotador e intensísimo final, que hace que termines creyendo que hasta entonces habías estado sordo (madre mía, no quiero ni pensar como tuvo que ser descubrir éste disco allá en el '68).

Luego tenemos una descarga de rock 'n' roll simple, corta y directa a las entrañas ... Come On (Let The Good Times Roll), con un solo que demuestra con dos cojones cómo hay que usar el wha-wha.

1983 ... (A Merman I Should Turn To Be) es para mí, en muchos aspectos, una de esas canciones que representan lo que debe ser un tema progresivo. Las texturas que Hendrix usa en ésta canción son indescriptibles ... no es dificil imaginar lo dificultoso que tuvo que ser concebir y grabar ésta canción, las múltiples capas que conforman el entramado sonoro tuvieron que resultar una labor exhaustiva en manos del exigente y perfeccionista Hendrix. Además y por si fuese poco, cuenta con un empiece precioso, muy melódico y termina con los fraseos más bonitos que le haya escuchado nunca a Hendrix (salvando quizá esa joya titulada Pali Gap).

Y ya para cerrar el disco, y a modo de traca final ... una de mis canciones favoritas y quizás la mejor versión que se haya hecho nunca All Along The Watchtower, y por si fuese poco, la intro en wha-wha más famosa de la historia del rock; Voodoo Child (Slight Return) ... todo lo que pueda decir al respecto palidece ante la magnitud que estos dos temas han tenido, tienen y tendrán.

No se qué más decir de éste disco ... como siempre sucede en la música, hasta que no lo has oído, no sabrás cómo te afectará. Tengo amigos que, aún gustándoles Hendrix, no les entusiasman ... cuestión de gustos imagino, aunque se me hace dificil imaginar que algo así no te toque por dentro.

Ésta obra es tremenda, sobrehumana, con una serie de connotaciones y matices que se escapan aún hoy, 40 años después de su edición ... muy pocos pueden presumir de ello.

domingo 2 de noviembre de 2008

John Mayall: Jazz Blues Fusion (1972)

Jazz Blues Fusion o "el disco que hizo que el Jazz me interesase" ... así podría haber titulado la entrada.

Estaba yo haciendo la mili (1997, creo recordar), cuando, aprovechando que acababa de cobrar el generoso sueldo (1500 ptas) con el que se nos obsequiaba a los soldados de reemplazo, decidí invertirlo íntegro en un disco.

Por entonces de John Mayall ya tenía más de una referencia (incluyendo su Beano Album, junto con Clapton), así que sabía que, mejor o peor, al disco que estaba observando en el estante de las "series medias" se le podía presuponer un mínimo de calidad.

Quizás lo que hizo que me decidiese fue (aparte de la preciosa portada y el sugestivo título), uno de los nombres que figuraban en el reverso del disco, el del bajista de la banda ... Mr. Larry Taylor, uno de los mejores (si no el mejor) bajista de blues que yo haya oido nunca ... y es que a nadie se le escapa el peso específico que el bajista de los Canned Heat puede imprimirle a una banda.

Así pues, como no necesitaba mucho más, el disco se vino conmigo a casa, y lo que encontré en él hizo que mis ojos se abriesen un poco más; ya no son solo las canciones (de las cuales aún hoy, solo en dos de ellas conozco su autoría) ... muchas de ellas son realmente buenas. Tampoco la labor como bajista de Taylor (tan impresionante y exacta como siempre); es que además están el resto de la banda, los cuales merecen comentario aparte.

Cuando me compré el disco y solo por entonces, lo único que llegaba a comprender era lo buenos que eran estos tios ... ¿como era posible que un boogie tan lento y farragoso como Country Road pudiese sonar tan ágil y tan fluído?, ¿o como era posible que canciones como Mess Around, Good Times Boogie y (especialmente) Change Your Ways me invitasen a menear los pies? ... joder, estábamos hablando de Blues ... la madre de casi todas la músicas contemporáneas, una música cuyas raíces eran antiquísimas y desconocidas ... no estábamos hablando de Pop bailón.

La respuesta estaba (como mucho más tarde acerté a comprender) en lo que allí se mezclaba; nada más y nada menos que los ritmos "jazzys" y sobre todo "aswingados" que monstruos como Ron Selico, Clifford Solomon, Blue Mitchell y Freddy Robinson se encargaban de encajar en toda esa deliciosa amalgama.

Fue mucho más tarde que comprendí la importancia que esos nombres tienen en la historia del Jazz; Blue Mitchell tocó con Horace Silver, Cannonball Aderley y Ray Charles, por poner solo algunos ejemplos ... pero es que además por el grupo que llevaba su nombre pasaron gente como Chick Corea o Al Foster ... "casi ná".

Ron Selico no tiene un currículo menos espectacular ... grabando con monstruos como Albert King (al igual que Clifford Solomon) o James Brown, pero es que además su nombre aparece en los créditos de unos de mis discos favoritos; el Hot Rats de Frank Zappa.

Y luego está mi verdadero descubrimiento ... y es que el trabajo que Freddy Robinson hace a las seis cuerdas es tremendo.

Pocos guitarristas me parecen tan finos como Robinson (y lo digo siendo un gran admirador de gente como Burrell, Green o Kessel); es sobrehumana la facilidad con la que Freddy te lleva de un emotivo (y blusero) bending ejecutado con más de un matiz hasta uno de esos vuelos (literales) sobre el diapasón en uno de esos fluídos y rápidos fraseos tan característicos del Jazz ... la verdad es que he de reconocer que la figura de Freddy Robinson fue el detonante de que empezase a interesarme por éste género tan (a menudo) inescrutable para mí.

Como último apunte, mencionar el sonido de éste disco, que no deja de ser un directo, pero claro, si a los mandos está Eddie Kramer poco más puede decirse, la verdad.

Por todo ello (y mucho más) le debía una entrada a éste disco y me gusta pagar mis deudas; asi es que disfrutadlo si aún no lo habéis hecho.

domingo 19 de octubre de 2008

Derek And The Dominos: Layla And Other Assorted Love Songs (1970)

Cada vez que las notas que contiene ésta obra suenan en mi cabeza , no puedo evitar el acordarme del concepto de la Sinergia que, como todos sabréis, significa -vía RAE-, "Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales". Espero comprenderéis el porqué cuando termineis de leer ésto.

Lo que empezó como el deseo de Clapton de no seguir sufriendo la exposición pública a la que se veía sometido en grupos como Cream o Blind Faith, desembocaría en una de las más indescriptibles aventuras musicales de la historia, cuyo resultado es una de esas obras maestras hermosas, atemporales, inclasificables y perfectas.

Todos conocemos la historia ... Clapton recluta a los sidemen de Delaney & Bonney, con los cuales había tenido contactos previos (sin ir más lejos, en el All Things Must Pass de George Harrison. Así, Carl Radle (bajo), Bobby Whitlock (voz y teclado) y Jim Gordon (batería), sin duda alguna músicos curtidos y sólidos, proporcionarían mucho empaque a la nueva banda.

Tras completar una serie de conciertos, en los cuales el nombre del guitarrista no era publicitado en absoluto, y con una serie de temas en la mochila, deciden meterse en los estudios Criteria, en Miami, de la mano del productor Tom Dowd ... elección que se mostró clave para lo que vendría después.

Y es que Dowd era en esos momentos el productor de una joven banda que, tras un primer LP con buenísimas críticas pero pocos beneficios económicos, se encontraban en dicho estudio grabando su sophomore effort, como dirían los anglosajones. Sabiendo la admiración de uno de los guitarras solistas de dicha banda por Clapton, invitó a éste a asistir a un concierto de aquellos (según otras fuentes, fué Clapton quien insistió en asistir, puesto que conocía la existencia de dicha banda) .

La leyenda dice que, al llegar, Clapton se sentó enfrente del escenario justo cuando Duane estaba en medio de uno de sus solos, con los ojos cerrados, al abrir los cuales se quedó helado. El otro guitarrista, Dickey, creyendo que su compañero había roto una cuerda se dispuso a retomar el solo donde Duane lo dejó, no sin antes y tras percatarse de quién les estaba observando, darse la vuelta para no ponerse nervioso.

Tras el concierto, Clapton condicionó la petición de Duane de poder pasarse para verle grabar, a que lo hiciese llevando su propia guitarra ... y el resto es historia.

Es indudable que el disco gira en torno a la (ya suficientemente comentada) composición que Clapton le dedicó a su amada Patti Boyd (por entonces esposa de su amigo George Harrison), como lo es que la canción sería otra sin el trabajo de slide que Duane desarrolla en esa canción; no es de este mundo y Clapton no se ha cansado de repetir que todo fue mérito de su compañero.

Pero además de Layla, el disco contiene una serie de originales, tales como I Looked Away, Bell Bottom Blues, Keep On Growing, Tell The Truth o Why Does Love Got To Be So Sad? (ésta última con un trabajo de guitarra especialmente soberbio) que Clapton interpreta como si éste fuese el último disco que pudiese grabar.

La banda (como no podría ser de otra forma) está muy solida, sacando un sonido, tal y como puede comprobarse en su posterior directo en el Fillmore, inasequible para la gran mayoría de las bandas (tanto coetáneas como actuales) ... oro puro.

Por si fuese poco, se encargaron de escoger un puñado de clásicos, tales como Nobody Knows You When You're Down And Out, Have You Ever Loved A Woman y esa descomunal versión de nueve minutos del Key To The Highway ... clásicos del Blues que los Derek consiguen hacer suyas, interpretándolas de una manera angustiosa, como si les fuese la vida en ello.

Ya no es solo el excelente trabajo de la banda al completo, es que Clapton y Duane se empujan el uno al otro hasta niveles que se antojan muy dificiles para ellos en solitario, y eso es algo digno de comentarse.

En el caso de Clapton, es indudable que sus mejores obras han surgido cuando éste trabajaba con otras personalidades de la música (no solo guitarristas); tenemos los ejemplos de Cream (junto con Baker y Bruce) o Blind Faith (el binomio Clapton - Winwood siempre resulta), pero es que además ya grabó un álbum capital junto con otra personalidad destacada, la de John Mayall.

En el caso de Duane es más dificil justificar ésto (en gran parte por su prematura muerte), pero a nadie se le escapa el hecho de que su simbiosis con un carácter -que lo es, y de qué forma-, como el de Dickey Betts forjó capítulos irrepetibles para entender la música contemporánea ... y volvió a demostrar ésto al juntarse con alguien como Eric. También es de recibo recordar lo que Bobby Whitlock ha dicho alguna vez, y es que el rubio guitarrista sureño sacó lo mejor que cada músico llevaba dentro.

No me queda mucho más que decir, de hecho sobran las palabras ante maravillas de éste calibre, pero si me gustaría animar a quién no haya oído el disco que lo haga, y que piense (como lo hago yo) lo impresionante que tuvo que ser vivir esas jornadas de grabación ... y lo especial que debía de ser la atmósfera.

Historia pura, sin duda.