Es dificil elegir el que consideras el mejor disco (o el que más te gusta; ambos conceptos no tienen porqué ir necesariamente cogidos de la mano), cuando estás hablando de uno de esos grupos que te tocan muy dentro, ya sabeis ... de los imprescindibles.Hablar de Gov't Mule es hablar de un grupo que lo significa casi todo para mí en el panorama actual (o como diría un amigo mío, "el grupo que más en forma está actualmente"), y de ahí la dificultad en elegir el disco a comentar.
Life Before Insanity no es ni el primer disco de los Mule que oí, ni el primero que me compré, ni el primero del que tuve conocimiento, ni el que más oigo y, quizás, ni siquiera el que más me gusta ... pero creo sinceramente que se merece estar aquí por muchos motivos.
Para empezar es el disco que cierra una era (fue el último que grabara el bajista original, Allen Woody, antes de morir).
Es un disco más aperturista que los anteriores; allí donde el primero y homónimo era un disco de blues-rock muy crudo, muy orientado al concepto de Jam Band, tocado por un power trio tal y como se entienden éstos, sin partes dobladas ni overdubs, y en Dose se veía un trabajo mucho más experimental y con mayor número de matices, en éste se aprecian temas (a pesar de que la expresión "éxito comercial" no entra dentro del vocabulario de la Mula) algo más asequibles, más abordables por el público "mainstream".
Además y si lo anterior no fuese suficiente, éste disco está plagado de varias piezas que, aún siendo inéditas, los fans ya llevaban tiempo escuchando en los conciertos del grupo desde hacía mucho tiempo.
Wandering Child es precisamente uno de los ejemplos más claros, éste tema (poderoso y con una dinámica especialmente marcada por la línea de bajo y un tempo algo enrevesado) ya abría multitud de shows, en una versión idéntica a ésta.
El disco sigue con la canción que da titulo al álbum, te deja ver en ella ciertos tintes épicos ... ¿la mandolina quizás? ... tremenda en cualquier caso, tanto como Bad Little Doggie, que con su armónica (made in Hook Herrera) y su riff sureño parece un declarado homenaje a los barbudos de Texas.
Lay Your Burden Down es una de las mejores composiciones de los Mule, y es que la combinación de las voces de Warren y Ben Harper encajan como un guante en la canción, haciendo que el tremendo riff de guitarra -marca de la casa-, el omnipresente bajo de Woody y los sincronizados golpes de Matt Abts trabajen en un segundo plano por y para el grandísimo trabajo vocal con el que se nos obsequia ... grandísimo tema donde los haya.
Fallen Down, con esas letras sobre perdedores que tan bien se le dan a Warren, compone una bellísima canción de esas a las que me refería como más asumibles por el gran público y que sin embargo, lleva en sus genes las mismas características con las que los Mule gestan sus temas.
Luego llegan dos temas, como son World Gone Wild y Tastes Like Wine que siendo tremendas piezas, palidecen ante lo que viene ... y es que I Think You Know What I Mean es de lo mejor que mis orejas han tenido el gusto de escuchar. El slide de Haynes suena mejor que nunca, su actitud e intención al cantar la estrofa es lo más macarra que le he oído nunca ... te dan ganas de ponerte el sombrero texano y salir a cabalgar hacia el sol poniente.
Tras disfrutar de Far Away y No Need To Suffer (dos piezas que casi nunca incluyen en sus directos y deberían hacerlo), terminamos el álbum con una de las canciones más bonitas que ha debido componer Warren (y eso es decir mucho teniendo en cuenta el desmesurado talento del que hace gala éste hombre) ... solo él, una guitarra, una letra tan pesimista como preciosista y una canción -In My Life- que te hace pensar en la cantidad de joyas esperando a ser descubiertas.
Y por fín, cuando crees que has terminado de degustar semejante disco, te fijas que en el display del reproductor los segundos siguen aumentando aunque no distingues sonido alguno y en eso los Gov't Mule se descuelgan con una potentísima versión del If I Had Possesion Over Judgement Day, con una base rítmica sonando desesperada, muy cruda y totalmente desnuda ... a degüello. Haynes ataca la pieza con un slide salvaje, como si le fuese la vida en ello, y con su voz tamizada microfónicamente.

Oyendo ésta versión te das cuenta que no hacen falta instrumentos mega-distorsionados, voces de ultratumba y demás parafernalia para sonar duros y sólidos como rocas ... solo hace falta creer en lo que tocas, tener confianza plena en tu banda, tocar con actitud y qué cojones ... saber que eres, hoy por hoy, el mejor grupo de rock de éste puto planeta.










